La culpa es de la creatividad

Obra del artista Ishmael Randall Weeks

¿Qué sucede cuándo eres especialista en algo poco conocido? Cuándo tu trayectoria profesional es un collage ¿Cómo explicar a la gente qué haces profesionalmente? Cuando la culpa de todo la tiene la creatividad…

Cuándo solo se que no se nada

Tratar de definir qué hago a nivel profesional, en la mayoría de ocasiones, se convierte en una tarea compleja. Quizá esto sea algo que me persigue desde pequeña. Siempre me he sentido atraída por diferentes cosas, a las que sin darme cuenta les aplicaba un modo , y entonces todo adquiría emoción, diversión y sentido. Esto sucedía entonces y hoy. Este modo o forma es la creatividad. Quizá más bien el proceso creativo, ese primer peldaño invisible o ese papel en blanco al que muchas personas temen y que para mí es la oportunidad más fantástica de iniciar algo. O abordar de modo distinto una situación, un juego, un ejercicio en el cole…

Recuerdo que cuando acabé la selectividad, una laguna de incertidumbre se cruzó en mi camino, todavía no sabía hacia donde ir. Bellas Artes parecía la opción más adecuada, y fue todo un acierto no matricularme.

Con un caos absoluto encima, opté por ver que pasaba en Psicología. Fueron tres años y pico fantásticos, me fascinaban los contenidos de la carrera, pero por nada del mundo me visualizaba ejerciendo ninguna de sus especialidades.

Mientras, a través de amigos, fui descubriendo los estudios de artes aplicadas y oficios artísticos. Se impartían en la antigua Escuela de Artes y Oficios de Valencia. Por aquel entonces asomaba la implantación del nuevo plan de estudios, la transformación a los estudios superiores de diseño. Y entonces llegó el momento de dar otro salto académico.

Viendo la luz

Con 20 años me metí a cursar diseño. Primera promoción de los recién estrenados Estudios Superiores de Diseño, y una vez más la laguna en el camino, elegir una especialidad.

El primer año me decanté por diseño de producto, me fascinó. Pero una vez superado el primer curso, tomé la decisión de especializarme en moda. La moda tiene una vinculación directa con la persona, su identidad y proyección. Sin duda un punto de vista sobre la especialidad que me sedujo.

Además los tiempos de trabajo en los proyectos de moda tienen una adrenalina y necesidad de actualidad constante y dinámica que es fascinante.

En aquellos años todo se trabajaba a papel, la digitalización era a muy baja escala, y ninguno de mis profesores de moda sabía utilizar Freehand o Illustrator. No habían RRSS, bueno, quizá Facebook.

Y aunque aprendí sobre moda, sentí que faltaban muchísimos contenidos necesarios de las otras disciplinas de diseño vitales para conseguir una base sólida y autonomía. La moda, como el interiorismo o el diseño de producto y gráfico se salpican los unos de los otros.

Y todo esto viene por que siempre he pensado que la especialización no es el único modo de crear profesionales del diseño.

Disciplina y creatividad

Una mente curiosa, creativa y con disciplina en metodología proyectual, es capaz de abordar cualquier problema/proyecto de diseño. Obviamente es necesario sumergirse en el ámbito de trabajo, conocer los procesos, materiales y sistemas del área de estudio. También es importante ir acompañadx de esxs profesionales que han «mamado el oficio» y cooperar con ellos. Fusionar el saber hacer con las nuevas ideas o el atrevimiento del que no conoce. A veces ese atrevimiento es el que permite dar pasos hacia delante.

El diseñador ha de alimentar la creatividad con cultura y actualidad en todas sus formas.

Pero, ¿se trabaja la creatividad en las escuelas de diseño? Si tuviera que ceñirme a la experiencia vivida como estudiante de diseño, la respuesta sería no.

Y si algo he aprendido en todos estos años de trabajo, es que el proceso creativo es el que marca la diferencia en los resultados de todo proyecto de diseño, o de lo que sea.

El trabajo creativo tiene múltiples aplicaciones, y siempre ha de abordarse desde una actitud sostenible y coherente con el contexto social, económico, cultural….

La actitud creativa es la disposición que nos permite flexibilizar las formas de percibir, entender y actuar en nuestra realidad. Buscar, entender y ensayar alternativas. Generar ideas, provocar cambios…

Rafael Lamata

A través de la dirección creativa se logra abordar con enfoques alternativos multiples cuestiones que tienen que ver con la conceptualización de modelos de negocio, o la ampliación de líneas de producto que ofrezcan nuevas oportunidades para estirar el potencial empresarial. Crear y diseñar objetos, espacios, procedimientos o procesos para mejorar la vida de las personas, y de las organizaciones. No importa si esto sucede en la vida palpable o en el metaverso…

En mis distintas etapas profesionales y proyectos, he aportado siempre un componente creativo adicional que me ha permitido explorar nuevos territorios y dar la oportunidad a obtener respuestas y resultados sorprendentes.

Buena parte de la cultura laboral y la mentalidad empresarial en España no contempla al profesional creativo. Quizá por desconocimiento, o por no entender el talento creativo como un activo para el desarrollo empresarial.

Fuera de nuestro país sí existe una madurez en este sentido, una cultura empresarial que da confianza y valor al potencial del profesional creativo.

Desde aquí animo a contar con creativxs en todo ámbito, público y privado. En empresas grandes y pequeñas.

Y por supuesto nuestro día a día.

Be water my friend…