VINOS GUAPOS

Porque una reunión siempre es mejor con un buen vino, y si además es bonito por fuera, pues mejor. Foto: Kinfolk, esta gente sabe lo que hace!

Desde hace algunos años da gusto detenerse en la sección de vinos, o bueno si se va a una casa especializada en ello, pues ya es para morirse, porque por fín llegó el diseño a las etiquetas y botellas de toda la vida para poner los vinos guapos. Hay mucha fantasía y experimentación en este área de gráfico/packaging, y cada vez son más las bodegas o pequeños productores, los que apuestan por la distinción de sus productos, dando calidad al interior y cuidando el exterior.

Siete, también creada por Daniel Nebot.

Arriba, mix de valencianos. Mi preferida hasta el momento Maduresa,  obra del diseñador valenciano Dani Nebot.

El formato, a mi juicio, permite romper ciertas reglas y dejarse llevar por las sensaciones que desprende el propio producto, me suena fatal eso de producto, sobretodo tratándose de algo tan natural como el vino. La “vida” de una botella de vino una vez abierta es fugaz, y su presencia en la mesa o donde sea, es tan efímera que por un momento explotar de imagen o cierta pasión su estética.es de lo más divertido.

Es atractivo, mágico y porqué no misterioso, tratar de dar ese carácter irracional a sus aplicaciones gráficas, y contar con pequeñas “obras de arte” durante el tiempo en que disfrutamos de ello. Pero una cosa hay que decir y es que una botella bonita no garantiza un vino bueno, y viceversa,  todavía hoy hay grandes vinos envueltos en etiquetas horripilantes que es mejor esconder y no sacar en el instagram.

Diseño enigmático y con textura, porque no todo ha de ser plano y perfecto, es obra de Miriam Alegría, un vino de Jumilla.

No hay reglas para la creación y la dirección artística en una botella de vino, cava, sidra o lo que se tercie, el siempre tradicional mundo de las bebidas espirituosas, tiene la mirada renovada para seguir el paso de los nuevos tiempos. El camino a la seducción empieza aquí, y después todo lo demás…